Agrefema y el «abc» de la ferretería: «Para atraer hay que ser atractivo»

Celestino Martínez, experto en comercio minorista; Juan Carlos Vázquez, presidente de Agrefema; y Belén García, directora general de Empleo de la Comunidad de Madrid.

Cada ferretería es un mundo y cambiarlas es muy difícil. Atraer y retener a los empleados, en especial a los jóvenes, resulta cada vez más complicado. Los ferreteros quieren que les valga lo que tienen y como lo tienen, pero la juventud muestra otra forma de pensar y de ver la vida. La épica del sacrificio aleja el talento de este oficio. La ferretería tiene que dar pasos y realizar una transición para dejar de ser un simple negocio y convertirse en un lugar donde los jóvenes puedan desarrollar una carrera.

Es la «tormenta de ideas» que un experto en comercio minorista, la directora general de Empleo de la Comunidad de Madrid y un elenco de ferreteros han desgranado en el encuentro “Del mostrador al propósito: cómo atraer y retener a los profesionales del mañana”, que organizó Agrefema hoy para reflexionar sobre uno de los grandes retos actuales del sector: la captación, incorporación y fidelización del talento en las ferreterías y el comercio especializado.

El experto en comercio minorista y director de la consultora Actualiza Retail, Celestino Martínez, puso de relieve los datos que deben servir de punto de partida para buscar soluciones. Siete de cada diez empresas (un 75%) tienen dificultades para encontrar personal. La rotación media de los empleados es del 30%. Casi cinco de cada diez empleados (el 45%) no consideran el trabajo como su prioridad central. Un porcentaje similar (el 47%) piensa en cambiar de empleo tras estabilizarse. Siete de cada diez (el 72%) quiere flexibilidad horaria; el 51%, prevenir el estrés en el puesto de trabajo; y el 21%, alinear valores, aprender, crecer y huir de tareas monótonas.

¿Pueden las ferreterías darles todo esto?, se preguntó el experto, antes de concluir que deben hacerlo, o al menos, intentarlo. «Ése es el reto. Para atraer hace falta ser atractivo. Para ser atractivo hay que actualizarse. La actualización aumenta la eficacia de las acciones y reconecta al comercio con los consumidores», explicó Martínez.

«Hace falta serenidad, valor y sabiduría para cambiar lo que se puede y aceptar lo que no se puede», aseguró, parodiando a Reinhold Niebhur, teólogo, filósofo y politólogo estadounidense, considerado uno de los principales representantes teóricos del llamado realismo político. Y añadió que aún «hay un rayo de esperanza», entre otras cosas, porque los jóvenes prefieren el comercio físico al digital. Pero, de entrada, hay qué preguntarles cómo imaginan ese comercio.

«La tienda tiene que ser el primer vendedor y para ello hay que quitar producto y añadir comunicación. Y lo segundo que hay que hacer es proponer dentro, no sólo atender», remachó el experto.

«Los jóvenes empiezan a trabajar muy tarde»

Belén García, directora general de Empleo de la Comunidad de Madrid, presentó el Programa de fomento de la contratación en la Comunidad de Madrid y dio a conocer los recursos e incentivos disponibles para las empresas del sector. Su exposición se centró en dos ideas sobre trabajo y gestión de personas. Aseguró que «no es que los jóvenes no quieran trabajar, es que empiezan a hacerlo tarde». «Deberían saber que se aprende trabajando. Ésa es la mejor formación. Tendrían que empezar antes, con treinta años ya son personas mayores», advirtió.

Belén García acusó al Ministerio de Trabajo de fomentar con sus normativas las «no ganas» de trabajar y de desincentivar el mercado de trabajo, la productividad y la captación de talento, que también son problemas de primer orden en éste y en otros sectores. La directora general revindicó la formación como parte de la solución del problema. «La formación no es un gasto, es una inversión. La clave está en gestionar personas, motivarlas, ilusionarlas… Eso es complicadísimo y requiere un nivel de exigencia muy alto», subrayó.

Los ferreteros dicen que la ferretería «es otra cosa»

Las recetas que podrían valer para otros negocios como una farmacia, una mercería, un estanco o una administración de loterías, no valen para la ferretería. Las ferreterías son comercios sustancialmente diferentes de otros y requieren soluciones también distintas para los mismos problemas. Ni siquiera las que adoptan las grandes superficies servirían para el comercio «de barrio» que son las ferreterías.

Esa fue la idea central de los representantes de la ferretería presentes en la jornada. Todos coincidieron en indicar que es difícil hacer cambios en un negocio en el que se necesita calcular la rentabilidad de cada metro cuadrado y en el que muchos son reacios a compartir datos con sus empleados para fijar un objetivo y competir.

«Se acaba la generación del «baby boom» y ya no hay a quien pasarle la ferretería», sentenció uno de ellos.

El colectivo le pidió a la directora general de Empleo que transmita sus inquietudes a los gobernantes autonómicos para que «cambien cosas» y ayuden al comercio local.

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