Fuerte crecimiento del mercado de herramientas en 2021

El mercado de herramientas de mano ha crecido un 20,66% el año pasado, según los datos que ha revelado el clúster AFM (Asociación de la máquina herramienta) que también integra a los principales fabricantes de este sector.

Los otros subsectores de la asociación también han tenido un buen comportamiento en 2021, con incrementos notables: el 27,24%, los componentes; un 35,11% otras máquinas; y un 49,41%,los servicios.

La recuperación de las exportaciones en 2021 es aún más destacada. El sector ha facturado en el exterior 1.241,47 millones, un 23,41% más que en 2020. El arranque, con un intenso crecimiento del 33,08% sube a 637,43 millones de euros, mientras que la deformación ha experimentado un descenso del 17,65% hasta los 194,10 millones de euros. Los principales destinos de nuestras ventas en el exterior son Estados Unidos, Italia, Alemania, China, Francia, India, Turquía, Portugal, México y Reino Unido.

“El de 2021 ha sido un año de recuperación de cifras de facturación y de intensa captación de pedidos. Pese a este buen comportamiento del mercado, en el segundo semestre surgieron dificultades para mantener los niveles de inversión y competitividad de nuestras empresas”, ha explicado Cesar Garbalena, presidente de AFM Cluster (a la derecha en la imagen).

Perspectivas de 2022

La falta y carestía de componentes y materiales, los precios de los fletes y las dificultades de acceso a algunos mercados, en especial al de China, constituye una buena barrera para el mercado este año. A todo lo anterior se suma el incremento del precio de la energía y la fuerte inflación, que, según Garbalena, “está impactando fuertemente en los costes y nos obliga a concentrarnos en la defensa de los márgenes y los plazos para hacer buena nuestra interesante cartera de pedidos”.

Las empresas del clúster han detenido sus relaciones comerciales con Rusia y, en general, la situación de las operaciones afectadas en estos mercados está razonablemente bien cubierta. Rusia venía significando entre un 1% y un 3% del total de las ventas del sector. Normalmente se trataba de operaciones relacionadas con los sectores de aeronáutica, ferrocarril o energía.

“Si bien podemos decir que las consecuencias directas de la guerra son limitadas, las indirectas se han destapado como un problema adicional que agrava la compleja situación. Continúan todos los inconvenientes existentes con componentes, materiales, transportes y costes, detectándose una crisis de oferta de alguno de estos factores, que se traduce a su vez en una escalada de precios y una escasez de ciertos insumos. En este mismo sentido, la situación de la pandemia en China añade una carga de incertidumbre adicional”, explica César Garbalena.

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