Los nuevos retos de 2023: ¿Cómo calcular los costes de producción?

Por Bossard, proveedor internacional de soluciones para productos y servicios de tecnología de fijación y ensamblaje industrial.


 

Una tarea prioritaria de los fabricantes es realizar un seguimiento meticuloso de los costes de producción, imprescindible para evaluar, mejorar la estabilidad de la empresa y lograr resultados positivos en la industria manufacturera. ¿Cuál es el coste total de fabricación?

El coste total de fabricación es el importe que una empresa destina a sus operaciones de fabricación o, dicho de otro modo, el coste total de producir los bienes que se venderán a los clientes. El coste total de fabricación tiene en cuenta absolutamente todos los gastos, de modo que precisa tener un conocimiento completo del proceso de creación de un producto, asegurando que no se pierda ningún gasto, sin importar cuán oculto o sin importancia pueda parecer. De lo contrario, no obtendrá una representación real de los gastos.

El coste total de fabricación (TMC) no debe confundirse con el coste de los bienes fabricados (COGM) o el coste de los bienes vendidos (COGS), ya que son términos ligeramente diferentes. COGM es una fórmula que solo considera los costes asociados con los artículos que terminaron el proceso de producción y se convirtieron en productos vendibles.

COGS calcula los costes de los artículos que no solo terminaron el proceso de creación del producto, sino que también se vendieron a un cliente. Por el contrario, el coste total de fabricación (TMC) incluye cualquier coste de producción dentro de un período de tiempo, independientemente de lo que se haya terminado o vendido.

Cómo calcular el coste total de fabricación

En términos de la fórmula necesaria para calcular el coste total de fabricación, generalmente se expresa de la siguiente manera: Coste total de fabricación = Materiales directos + Mano de obra directa + Gastos generales de fabricación

Los materiales directos son los costes asociados con cualquier materia prima que se haya utilizado directamente en la producción (y que haya terminado como uno de los componentes centrales del producto).

Un coste indirecto se debe asignar estableciendo un criterio de imputación. Un buen ejemplo es el consumo energético, el producto de limpieza o los gastos de amortización de las máquinas.

La mano de obra directa está relacionada con los costes involucrados en el proceso físico de creación del producto, es decir, la mano de obra necesaria para transformar una materia prima en un bien vendible. Esto generalmente consiste en los salarios pagados a los empleados que están directamente involucrados en la producción (como aquellos que ensamblan artículos u operan maquinaria). Cualquier otro gasto relacionado con su salario, como bonos o impuestos pagados por su empresa, también debe incorporarse a esta cifra.

Los costes de mano de obra indirecta se pueden definir como aquellos que incluyen mano de obra que no está físicamente involucrada en el proceso de fabricación. Por ejemplo, salarios de supervisores, gerentes o personal de limpieza que actúan sobre los procesos de planificación, organización o mantenimiento, pero no en la producción.

Los gastos generales de fabricación se componen de cualquier otro coste operativo en el que incurra su empresa para que la producción sea posible. Esto normalmente incluiría aspectos como las facturas de energía y el alquiler, ya que no es posible crear elementos sin energía o un espacio de trabajo físico.

En el supuesto que la maquinaria sufra roturas o depreciaciones durante el proceso, debe considerarse incorporar también estas pérdidas económicas. Los gastos generales de fabricación también incluyen los costes indirectos que no forman parte de los materiales directos o la mano de obra directa.

Diferencia entre costes de fabricación directos e indirectos

Los costes directos son normalmente los gastos variables y cambian según la cantidad de producción que se lleva a cabo (por ejemplo, los materiales que directamente forman parte del producto acabado). Mientras que los costes indirectos son fijos, constantes y requieren de cierto análisis para definirlos, ya que no se pueden asignar a cada producto de manera sencilla.

Un coste indirecto se debe asignar estableciendo un criterio de imputación. Un buen ejemplo es el consumo energético, el producto de limpieza o los gastos de amortización de las máquinas.

Las soluciones inteligentes actuales y sistemas Smart Factory Logistic de Bossard permiten no solo calcular los costes de producción de una forma ágil y reduciendo la capacidad de error, sino que además juegan un papel fundamental a la hora de optimizar los costes de producción.

La optimización de la producción es el auténtico motor de crecimiento. Cuanto más productiva sea una fábrica, además, mayor será su ventaja sostenible. En ese sentido, Smart Factory Logistics de Bossard es la solución idónea, la clave para un rendimiento fluido y perfecto de la cadena de suministro.

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