La consolidación de la llamada «fábrica inteligente» en España requiere afrontar un conjunto de retos estructurales, organizativos, humanos y tecnológicos, que ahora condicionan la capacidad del tejido industrial, para avanzar en su transformación. Empresas y organizaciones de la industria de la ferretería impulsan en España esta modernización. Dos ejemplos son Grupo Maldonado, que se rebautizó como Maldonado Smart y abrió una «fábrica de innovación» robotizada para «para evolucionar hacia un mundo mas seguro y sostenible». Y Cofearfe (Federación de Fabricantes Españoles de Ferretería y Bricolaje), que ofrece formación específica en Inteligencia Artificial para la exportación de sus empresas asociadas.
Una «fábrica inteligente» (o Smart Factory) es un entorno de producción altamente digitalizado y conectado, que forma parte de la Industria 4.0 y que utiliza tecnologías como el Internet de las Cosas (IoT), la IA y el análisis de datos para automatizar procesos, optimizar la producción en tiempo real, mejorar la calidad y ser más flexible y adaptable a los cambios del mercado, aprendiendo y ajustándose de forma autónoma.
El Centro de Estudios y Asesoramiento Metalúrgico (CEAM), con la colaboración de Bossard Spain (fabricante de fijaciones), ha presentado un análisis exhaustivo basado en los datos de empresas y directivos, expertos tecnológicos, administraciones y representantes del ámbito formativo, sobre la fábrica inteligente y la Industria 4.0.
Un punto de inflexión: el momento actual constituye un punto de inflexión para el futuro de la industria española. Las decisiones políticas, los marcos regulatorios y las estrategias empresariales que se adopten en los próximos años determinarán el papel que España desempeñará en las cadenas mundiales de valor, así como su capacidad para alinearse con los países líderes en competitividad industrial o, por el contrario, consolidar una posición rezagada dentro del contexto europeo.
La Industria 4.0 está reconfigurando de manera profunda los modelos de fabricación, distribución y gestión empresarial, abriendo la puerta a ganancias sustanciales en eficiencia operativa, calidad, flexibilidad, sostenibilidad y capacidad de respuesta ante entornos inciertos. Su contribución a la economía circular, la digitalización verde y la descarbonización la sitúan, además, como un instrumento clave para avanzar hacia un modelo industrial más sostenible.

La transformación digital no es suficiente: Industria 4.0 está transformando el empleo industrial, generando nuevos perfiles profesionales, modificando el contenido de los puestos de trabajo y exigiendo competencias mucho más complejas e híbridas. La Industria 4.0 será un verdadero motor de crecimiento industrial solo si es capaz de traducirse en mayor capacidad de innovación, desarrollo de soluciones propias y una inserción más sólida en las cadenas globales de suministro.
Para ello, resulta indispensable:
• Analizar con rigor el punto de partida, para orientar políticas y decisiones empresariales hacia una digitalización que no solo sea rápida, sino eficaz.
• Escalar desde la mejora de la productividad hacia la innovación, desarrollando soluciones propias y nuevos modelos de negocio.
• Fortalecer y activar cadenas de valor tractoras, capaces de generar demanda de equipos, sistemas y servicios inteligentes de origen nacional.
• Aprovechar las oportunidades asociadas a la Sociedad 5.0.
En definitiva, la Industria 4.0 puede y debe convertirse en un gran impulsor del crecimiento industrial y económico de España. Para lograrlo, será necesario combinar visión estratégica, compromiso de largo plazo y una acción coordinada que integre tecnología, talento, innovación, sostenibilidad e inversión.
El momento es crítico y las oportunidades son importantes. Aprovecharlas determinará la capacidad de la industria española para construir un futuro más competitivo, autónomo y generador de valor.




