Una mala combustión de los calentadores de gas, el uso inadecuado de estufas y otros aparatos de calefacción y los problemas eléctricos de los aparatos productores de calor, se sitúan entre las principales causas que están detrás de la intoxicación por monóxido de carbono que sufren en España entre 5.000 y 10.000 personas cada año, con una media de 125 fallecimientos. Para evitarlo, la Asociación Española de Fabricantes de Estufas, Chimeneas y Cocinas para Combustibles Sólidos (AEFECC) recomienda respetar la pauta de mantenimiento recomendado.
- Realizar el deshollinado periódico de las chimeneas.
- Consultar con profesionales cualificados en instalaciones nuevas.
- Adquirir productos con marcado CE, que certifica el cumplimiento de la normativa europea de seguridad.
«Con la situación energética actual, algunas familias están recurriendo a sistemas de calefacción antiguos o adquiriendo aparatos procedentes de mercados con normativas diferentes. Además, en algunos casos se recuperan aparatos que llevan tiempo sin utilizarse y que pueden no cumplir con las medidas de seguridad y eficiencia energética actuales», advierte Carlos Oliván, presidente de AEFECC.
Según estudios recientes, sólo uno de cada cuatro hogares españoles dispone de detectores de humo, un dispositivo que puede resultar fundamental para la prevenir incidentes, especialmente durante las horas de descanso.
El uso de chimeneas y estufas de leña sigue experimentando un crecimiento sostenido desde el año 2022. Las ventas de chimeneas y estufas de leña y pellet han crecido casi un 11% en los once primeros meses de 2025, según los datos de AEFECC. El sector muestra así una recuperación sostenida tras el ajuste experimentado en 2024, posterior al extraordinario auge vivido durante los años 2022 y 2023.
«Creemos que hay margen para desarrollar políticas que apoyen la modernización de estos sistemas tradicionales con tecnología actual», señala Oliván.




