Opinión | Iberflora gana, Eurobrico se camufla y el sector pierde claridad

Feria Valencia acoge una nueva edición de Eurobrico e Iberflora.

 


 

La decisión de Feria Valencia de presentar Iberflora y Eurobrico como una única gran feria del “sector verde y el bricolaje” es, en apariencia, una firme apuesta por las sinergias. Pero, en realidad, se trata de un movimiento que ha beneficiado claramente a Iberflora y que ha servido para maquillar las debilidades de Eurobrico, cuya identidad, por trayectoria y antigüedad, podría hablar por sí misma. De entrada, cabe decir que esta unión no es un matrimonio natural, sino un apaño estratégico.

Ambas ferias comparten al menos un punto de contacto evidente: el jardín. Iberflora aporta la planta, la flor, el paisajismo y la tecnología hortícola; Eurobrico, las herramientas, ferretería y equipamiento para el hogar. En ese cruce aparece el “bricojardín”, un espacio híbrido donde conviven productos de riego, pequeñas herramientas y accesorios. Pero más allá de este punto de intersección, las diferencias entre los dos eventos son abismales pese a que siempre se hayan celebrado de forma simultánea. Simultánea, pero no unificada.

El público de Eurobrico e Iberflora es distinto y su lógica de negocio, también. En consecuencia, la unión no responde a una complementariedad real, sino a la aparente necesidad de reforzar la una bajo el paraguas de la otra a la que el propio mercado otorga mayor potencia.

El relevo de Alejandro Roda como director de Eurobrico a solo cuatro meses de la feria, ha sido un movimiento difícil de justificar. En cualquier evento profesional, un cambio de dirección tan cercano a la fecha de celebración implica pérdida de continuidad en la estrategia comercial, desorientación para los expositores, que necesitan interlocutores estables, y debilidad en la captación de compradores internacionales.

Si algo ha demostrado esta edición de 2026 es que Iberflora gana, Eurobrico se camufla y el sector pierde claridad. Cuando una feria necesita parapetarse detrás de otra para parecer más fuerte, el problema no es de comunicación, es de modelo. Muchos expositores lo han puesto de manifiesto estos días al decir que la unión de Iberflora y Eurobrico no les parece una apuesta por el crecimiento, sino una operación de maquillaje. El resultado es una feria híbrida que confunde a los visitantes, diluye la identidad de cada sector y dificulta la lectura real del mercado.

Sin duda, Feria Valencia tiene sus propias razones para decidir cómo y por qué fija un determinado rumbo. Pero si quiere fortalecer ambas ferias, la solución no es juntarlas, sino dar a cada una su espacio, su estrategia y su identidad.

Galería de Eurobrico 2026

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